El fiasco de la reforma de la laguna artificial de Washington tras una inversión de 13 millones de euros
Una proliferación de algas tiñe de verde el agua del monumento que la administración de Donald Trump pretendía teñir del azul de la bandera estadounidense
La reciente reforma de la laguna artificial situada frente al obelisco de Washington, un proyecto que ha contado con una inversión de casi 13 millones de euros impulsada por Donald Trump, ha concluido con un resultado inesperado y problemático. Tras meses de obras destinadas a revitalizar este emblemático espacio de la capital estadounidense, la intervención se ha convertido en un fracaso estético y medioambiental. El objetivo original del mandatario consistía en pintar el fondo de la laguna con el mismo tono azul de la bandera nacional, buscando así que el histórico obelisco se reflejara a la perfección sobre la superficie. Sin embargo, la aparición masiva de algas ha transformado radicalmente el paisaje, convirtiendo el agua en una densa ciénaga de tonos verdosos que dista mucho de la imagen planificada.