Europa va en sentido contrario a España en la regularización de migrantes
Suiza celebrará un referéndum en junio que podría poner un freno absoluto a su entrada en el país
La gran parte de Europa va en sentido contrario. La primera ministra italiana ya inauguró hace casi año y medio los centros para migrantes y solicitantes de asilo en Albania, una vez fueran rechazados antes de pisar Italia. Pero la justicia ha impedido su puesta en práctica. Ahora Meloni vuelve a la carga con el proyecto en forma de ley -más difícil de tumbar por los jueces- y mucho más restrictiva. El gobierno podrá bloquear hasta 6 meses la entrada de barcos con migrantes en su costa. Alegando simplemente "presión migratoria extraordinaria" o la "posibilidad de llegada de terroristas". Suiza, destino masivo de migrantes desde hace setenta años, va a celebrar un referéndum en junio que podría poner un freno absoluto a su entrada en el país. La derecha populista ha conseguido firmas para preguntar si fijar un límite de 10 millones de habitantes. Ahora son poco más de nueve, pero la población crece rápidamente y es exclusivamente por la migración. Si se vota sí, al acercarse a esa cifra de diez millones, se prohibiría la reagrupación familiar, se denegaría toda solicitud de asilo y se saldría de Schengen, espacio de libre circulación europeo. Un terremoto. Porque más del noventa por ciento de las nuevas llegadas son de europeos con alta cualificación.