Escándalo en el Reino Unido por la muerte del joven Henri Novak
Los agentes creyeron al asesino y esposaron a la víctima
Cuando llegó la policía, Henry Novak, estudiante británico de 18 años, ya estaba en el suelo moribundo. Su atacante, Vickrum Digwa, un sij de 23 años hacía el papel de víctima diciendo que había sufrido un ataque racista. Mientras, Nowak se iba desangrando poco a poco en el suelo. Lo que ha provocado la indignación del público y el escrutinio de la policía es cómo actúan los agentes. Mientras le intentan poner las esposas para detenerle, repite en varias ocasiones que le han apuñalado. Y mientras le ponen de lado, ya esposado, repite, cada vez con una respiración más débil, que no puede respirar. Mientras le leen los derechos, Henry ya no está consciente. Cuando los policías se dan cuenta deciden pedir ayuda. El vídeo de la cámara corporal ve ahora la luz con el permiso de la familia de la víctima. El premier británico ha asegurado sentirse enfermo y horrorizado al ver el vídeo. El terremoto político lo han aprovechado también los ultraconservadores, poniendo el foco en la inmigración y en la, aseguran, inseguridad en las calles. Ayer la justicia condenó a Digwa a cadena perpetua. Su madre también tendrá que pasar ante el juez por ocultar el arma. Mientras, la investigación en la policía busca esclarecer por qué esa noche de diciembre los agentes creyeron al asesino y esposaron a la víctima.