La errática estrategia de Trump
Pide ayuda para reabrir el estrecho de Ormuz, pero solo como una forma de probar lealtades
Entre una pregunta y la siguiente, en cuestión de segundos, Trump es capaz de cambiar de opinión. Lo mismo dice que la guerra en Irán termina esta semana, como todo lo contrario. También le gusta jugar a las adivinanzas. Habla con expresidentes que le admiran, pero no dice quiénes son, aunque los periodistas traten de adivinar. Tampoco revela quiénes son los países entusiasmados con su misión para liberar el estrecho de Ormuz. Se guarda los nombres, dice que por protegerles. Y es que, en un minuto, el discurso de Trump gira 180 grados. Trump pide ayuda para reabrir el estrecho de Ormuz, pero al preguntarle si le prestará esa ayuda Francia, reacciona con soberbia. Pedir ayuda, indica, era solo una forma de probar lealtades.