Varios drones rusos atacan el yacimiento de gas de Bugrovatoye alegando que el lugar se utilizaba como apoyo de las fuerzas armadas de Ucrania
Varias zonas residenciales se han visto dañadas y al menos cinco personas han resultado heridas durante el ataque ruso
El Ministerio de Defensa de Rusia declaró el domingo 9 de agosto que sus operadores de drones llevaron a cabo una serie de ataques que destruyeron infraestructura de superficie en el yacimiento de gas de Bugrovatoye en Ucrania, alegando que el lugar estaba siendo utilizado para apoyar a las fuerzas armadas de Ucrania.
En un vídeo obtenido por Reuters, se pueden observar imágenes aéreas de lo que parecen ser campos petrolíferos en la región ucraniana de Sumy siendo atacados con explosiones. A raíz de estos acontecimientos el gobernador de la región, Oleh Hryhorov, ha declarado este 10 de agosto que al menos cinco personas han resultado heridas por los bombardeos rusos en la región. Hryhorov también ha informado por Telegram de daños en varias zonas residenciales.
Este ha sido el último de los ataques rusos en territorio ucraniano en lo que llevamos de agosto, tras haber enviado varios drones rusos el pasado día uno de este mes a la ciudad nororiental de Járkov, en la que se destruyeron cerca de 8 millones de libros del almacén de Ranok, una de las editoriales infantiles más grandes de Ucrania. Este fue el mayor golpe hasta la fecha para la industria editorial de Ucrania durante los cuatro años de guerra. Viktor Kruhlov, director de Ranok luchó por contener las lágrimas mientras veía cómo montones y montones de sus libros se convertían en cenizas.
Mientras los bomberos luchaban contra el incendio, Kruhlov dijo que a la primera explosión en el almacén le siguió, momentos después, una segunda en el mismo lugar. "Se trató de un ataque premeditado contra el almacén de libros", declaró Kruhlov, cuya empresa imprime alrededor de un tercio de los libros de texto que se utilizan en las escuelas ucranianas.
Según las editoriales, más de 10 millones de libros han sido destruidos en ataques a almacenes en los últimos meses, lo que amenaza a una industria que inicialmente se benefició del aumento de la demanda de literatura en lengua ucraniana al comienzo del conflicto. El Ministerio de Defensa ruso no respondió a la solicitud de comentarios.
Los ataques contra almacenes de libros e imprentas han tenido una profunda repercusión en un país donde muchos ven la guerra como una lucha por la supervivencia y la identidad nacional. El ministro de Educación, Andrii Butenko, los describió como un intento de destruir la lengua, la historia y la memoria ucranianas, “todo aquello de lo que surge la identidad de nuestros hijos”. Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha cuestionado repetidamente la condición de Estado independiente de Ucrania y ha argumentado que rusos y ucranianos son un solo pueblo.