Caso Epstein, la erótica del poder y el poder de lo erótico
Las nuevas investigaciones sobre el caso Epstein ponen en jaque al Primer ministro británico
A pesar de que Donald Trump ha dicho que ya es hora de pasar página en el caso del difunto financiero y traficante sexual Jeffrey Epstein no será tan fácil, en primer lugar, porque se trata de millones de páginas desclasificadas y en segundo lugar, porque quienes aparecen en esas páginas son muchos de los personajes más influyentes del mundo de la política, las fianzas, la cultura o el espectáculo. Un extraordinario círculo de poder e influencia del que Epstein se supo rodear y que poco a poco fue ampliando a través de la erótica del poder y del poder de lo erótico. Aparecer en esos archivos no implica que se haya cometido delito alguno, sin embargo, todos esos documentos pertenecen a la investigación judicial entorno a un traficante sexual y abusador de menores y llama la atención la disposición de toda esa élite mundial a relacionarse con un delincuente sexual. Entorno a Epstein aparecen mencionados y fotografiados personajes tan relevantes como Donald Trump, Bill Clinton o Bill Gates también destacados banqueros, abogados y magnates estadounidenses pero las agendas de Epstein traspasaban fronteras, especialmente las del Reino Unido donde los números documentos sobre el príncipe Andrés de Inglaterra lo han convertido en un expríncipe repudiado por la corona y la sociedad británica. Ahora estos documentos también pueden acabar con el primer ministro británico, Starmer, no porque él aparezca, sino por la sospecha de que nombró Peter Mandelson, embajador en Washington a sabiendas de que este tenía una estrecha relación con Esptein e incluso habría recibido pagos a cuenta del delincuente sexual. A pesar de que la investigación judicial del Caso Epstein está cerrada, la rendición de cuentas sigue abierta. A finales de este mes el matrimonio Clinton comparecerá ante una comisión de investigación del Congreso de Estados Unidos para aclarar su relación con el difunto delincuente sexual. Hasta ahora millones de documentos se han desclasificado por el departamento de Justicia, pero ninguno prueba de manera fehaciente cómo destacados personajes de la élite política y social pudieron participar de la red de Epstein para abusar de mujeres y niñas durante años.