Arranca el juicio contra el hijo de la futura reina consorte de Noruega acusado de graves delitos
Críticas a Mette-Marit por su íntima relación con Epstein tras ser condenado por pederastia
Marius Borg se ha cuidado mucho de no aparecer ante el tribunal como aparecía ante sus seguidores en redes sociales: al estilo de un mafioso, tatuado, con fajos de billetes, reloj de oro, pistola y botella de champán.
Al tribunal ha entrado con aires de intelectual, gafas de pasta incluidas. De manera parecida a la que se presenta siempre en actos públicos junto a su madre, Mette Marit, y su padrastro, el príncipe heredero Haakon de Noruega.
No habrá más imagen de él que bocetos en el mes y medio que dure el juicio. Están prohibidas cámaras y móviles.
Mette-Marit, que no asistirá a las sesiones, ha anunciado un viaje durante ese tiempo a un lugar indeterminado. Que también la ayudará a salir del foco ante el que la han colocado los nuevos documentos de Epstein.
Demuestran una relación íntima a través de mensajes, años después de que el pederasta fuera condenado. El primer ministro noruego la ha criticado duramente. Y un sondeo indica que la mitad de los noruegos, abrumadoramente monárquicos, no quieren que sea reina consorte por su falta de criterio.
Una característica que parece heredarse. Porque dos días antes del juicio al que se enfrenta por violación, violencia física contra exparejas, tráfico de drogas y amenazas de muerte, entre otros cargos, a su hijo no se le ocurre otra cosa que involucrarse en una reyerta con armas blancas y ser detenido por enésima vez.