Afganistán es la mayor cárcel de mundo de mujeres y niñas.
Los talibanes han machacado la libertad y los derechos de las mujeres.
Esta es la prisión para mujeres y niñas más grande del mundo. Hace cinco años cuando los talibanes tomaron Kabul la vida de la periodista Kadija Amin y la de más de 22 millones de mujeres y niñas se convirtió en un mundo de tinieblas. En su vuelta al poder los talibanes dijeron que iban a respetar los derechos de las mujeres, pero no fue así. Jamila Hussan es otra activista y periodista afgana que tuvo que refugiarse en España. Durante estos cinco años los talibanes han machacado los derechos y la libertad de las mujeres. Los últimos decretos talibanes que entraron en vigor a principios de este año normalizan la violencia contra la mujer mientras no sea excesiva. Uno de los capítulos más brutales de estas reformas de los talibanes es la cobertura normativa que han dado a los matrimonios concertados durante la infancia. El castigo en público sirve como advertencia a quienes piensan en desobedecer. A pesar de los talibanes, todavía quedan muchas mujeres afganas que luchan por un futuro mejor desde dentro de su prisión. Cinco años después, los talibanes no sólo han arrebatado derechos a las mujeres afganas. Están construyendo un país en el que una niña puede tener decidido su marido antes de haber podido decidir siquiera qué quiere ser de mayor.