AfD, el partido ultraderechista con el que se identifican cada vez más alemanes
Con el 37 por ciento del voto habría ganado las elecciones en Mecklemburgo-Pomerania Occidental
La extrema derecha sin complejos que proclama "remigración", es decir, deportaciones masivas de sin papeles crece sin parar. En 2024, en Turingia ganaron por primera vez unas elecciones regionales. Hace dos semanas, en Alta Sajonia, rozaron la mayoría absoluta y podrían formar gobierno. Y este domingo 20 de septiembre, en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, han sido la fuerza más votada, con el 37 por ciento de los apoyos. El terremoto ha dejado en la cuerda floja al canciller alemán que ha reconocido el desastre. Detrás del auge de AfD hay un malestar real en un país con la economía estancada, un descontento con el que la ultraderecha ha sabido conectar. "AfD es percibido como un partido que se preocupa por el hombre de a pie, justo lo contrario de lo que transmite el canciller Freidreich Merz", asegura José Manuel Sáenz Rotko, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia de Comillas. El canciller bate récords de impopularidad y su partido podría dejarle caer. "Si hay que sacrificarlo para volver a ser un partido popular, no me cabe duda de que la CDU lo hará", dice Sáenz Rotko. Que el cordón sanitario ya no es eficaz contra el voto ultra ha quedado demostrado. Cada vez más analistas políticos apuestan por dejarles entrar en los gobiernos regionales como única forma de lograr su desgaste. Pero de momento, los ultras de AFD siguen creciendo y quien se desmorona son los conservadores de la CDU liderados por el canciller Mertz.