Irse de casa resulta misión imposible y sólo lo consigue el 14,5% de los jóvenes
El Consejo de la Juventud pide un pacto de Estado para solventar esta emergencia
Hacemos cuentas con Beatriz. 800 de alquiler, luz, agua, gasolina... La lista de gastos es infinita y los ingresos limitados. A pesar de las estrecheces económicas y gracias al apoyo de sus padres se siente afortunada. A sus 27 años se ha emancipado. Eso sí, compartiendo piso y con un futuro complicado, no sabe cuánto tiempo podrá aguantar. La edad media para marcharse de casa no para de subir: 30,2 años. Casi cuatro años más mayores que en el resto de Europa. A Marc 26 años, las cuentas no le salen. La puerta que abre a diario es la de casa de sus padres. A pesar de tener trabajo fijo y un sueldo aceptable, menos del 20 por ciento de los jóvenes que han logrado emanciparse viven solos.