La guerra de Irán dispara la tensión en los precios
El encarecimiento del gas y de los carburantes ante la proximidad del invierno amenaza el consumo de las familias y la competitividad de la industria electrointensiva
El precio de la energía afronta un escenario de alta volatilidad marcado por la inestabilidad en dos puntos geopolíticos clave: al estrecho de Ormuz se suma ahora el de Bab el-Mandeb, donde los recientes atentados hutíes contra instalaciones petroleras en Arabia Saudí han tensionado el mercado internacional. Esta situación ha provocado que la gasolina acumule un encarecimiento del 30% en los últimos tres meses, situando el coste por litro en el entorno de los dos euros en toda Europa. Paralelamente, la cotización del gas se mantiene desbocada ante la inminente llegada del invierno, lo que genera alarma tanto entre los consumidores particulares como en el tejido industrial. Ante esta escalada, representantes de la industria electrointensiva se han reunido con el ministro de Economía para solicitar medidas de apoyo que eviten el freno de su actividad operativa. El sector calcula que el impacto del sobrecoste energético asciende a unos 660 millones de euros, una cifra que dificulta de forma severa la capacidad para competir desde España. Asimismo, existe la preocupación de que este encarecimiento de la energía se traslade de forma generalizada al resto de la economía —como ya ocurrió durante la guerra de Ucrania—, debido a que el incremento en las materias primas petrolíferas acaba encareciendo numerosos productos cotidianos fabricados con derivados del petróleo. En el plazo de menos de una semana, el Gobierno deberá dictaminar si mantiene, amplía o reduce las medidas de ayuda y bonificación a los carburantes destinadas a amortiguar el impacto del choque energético en el bolsillo de los ciudadanos y en los costes operativos del transporte y la industria.