Infantino quiere privatizar el Mundial
El plan, que ya contaría con el apoyo del equipo de su amigo Donald Trump, le permitiría ganar millones con la venta de acciones
FIFA vende su alma, pero no al diablo, sino al dinero. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quiere privatizarla, empezando por un 30% por ciento de su capital. Lo adelantó el Times y lo confirmó después la propia FIFA. Infantino pondría su cuenta corriente en forma. Como CEO de la nueva sociedad ganaría 64 millones de dólares anuales, diez veces su sueldo actual. Pero hay otros presuntos implicados: JP Morgan y una empresa ligada a Jared Kushner, el yerno de Donald Trump. Trump e Infantino vivieron un idilio durante el último Mundial y la prueba de amor suprema fue la inédita retirada de una tarjeta roja a un jugador estadounidense. No hubo falta, dijo Trump. The Times revela que la nueva FIFA tiene el lógico visto bueno del presidente estadounidense, pero enfrente la némesis de Infantino: Aleksander Ceferin. El presidente de la UEFA devuelve la pelota a Infantino y le advierte de no comerciar con el alma del fútbol. La excusa de Infantino: expandir el negocio. La nueva empresa no solo organizaría la Copa del Mundo sino también el Mundial de Clubes y todas las competiciones femeninas y juveniles. Gestionaría los derechos televisivos, las licencias, la venta de entrada y los patrocinios. Mucho dinero en juego y, como el negocio es el negocio, muchos sospechan que con la nueva FIFA no habrá que esperar cuatro años para ver otro Mundial.