Crece la expectación en Mataró ante la inminente final del Mundial en la que Lamine Yamal se enfrentará contra Messi
Los familiares y conocidos del futbolista de 19 años se muestran agradecidos e ilusionadas por la final contra Argentina
El campo donde el delantero español Lamine Yamal perfeccionó sus habilidades en el barrio obrero de Mataró, a las afueras de Barcelona, se encontraba lleno de vida e ilusión el pasado jueves 16 de julio, mientras los lugareños esperaban con orgullo la final de la Copa del Mundo contra la Argentina de Lionel Messi.
"Ahora que ha llegado el momento en que los dos van a jugar uno contra el otro, es increíble", dijo Keba, un joven senegalés de 18 años residente en Senegal, refiriéndose a la conocida admiración del delantero del Barcelona, Lamine Yamal, por Messi. Messi, de 39 años, disfrutó de los mejores años de su carrera en el Barcelona, tras haberse formado en la cantera del club, y una fotografía que se ha vuelto viral, en la que aparece el argentino con el bebé Lamine Yamal, ahora de 19 años, ha cautivado la imaginación de cara a la final del próximo domingo en Nueva Jersey.
Mientras los niños de familias migrantes jugaban en una cancha detrás de un mural con el rostro de Lamine Yamal en el barrio de Rocafonda, en la ciudad costera de Mataró, su abuela, Fátima Nasraoui, y su primo Rayan, de 15 años, observaban desde un banco cercano. "Para mí, Lamine significa muchas cosas buenas, pero sobre todo es como un hermano porque crecimos juntos", dijo su primo.
Lamine Yamal, nacido en España de padre marroquí y madre de Guinea Ecuatorial, nunca ha olvidado sus raíces. A lo largo de su carrera, ha honrado a Rocafonda con su característico gesto de la mano "304" tras marcar goles, en referencia al código postal del barrio. Durante el Mundial, lució una cinta en la cabeza con la inscripción "Rocafonda", llevó las banderas de los países de origen de sus padres en sus botas y afirmó que el fútbol era un ejemplo de integración racial y social.