Sabucedo mantiene viva la tradición de la Rapa das Bestas con 300 caballos salvajes
Los aloitadores inmovilizan a los animales sin cuerdas ni herramientas para cortarles las crines, desparasitarlos e identificarlos
Los caballos salvajes entran en el curro de Sabucedo, en la provincia de Pontevedra, y comienza uno de los momentos más espectaculares y emblemáticos de Galicia: la Rapa das Bestas. Cerca de 300 ejemplares que viven en libertad durante todo el año en el monte son conducidos hasta el recinto para someterse a un proceso de cuidado e identificación. “Es el final de un ciclo de un año completo en el que trabajamos sin parar para que estos animales puedan vivir libres en el monte”, explica el aloitador Xoán Paulo Vicente. La tradición comienza con la separación de los potros, considerados el relevo generacional de una celebración que los más jóvenes aspiran a preservar. Después, los aloitadores inmovilizan a los caballos únicamente con la fuerza de sus manos para cortarles las crines, desparasitarlos y colocarles un microchip, todo ello bajo supervisión veterinaria. Las gradas se llenan de vecinos y visitantes llegados de distintos puntos de España, atraídos por una tradición que combina cultura, respeto por los animales y arraigo popular. Porque la Rapa das Bestas es mucho más que una fiesta: es una herencia viva que sigue pasando de generación en generación.