“El recreo de los ausentes”: Juan Manuel Belmonte expone su arte más íntimo y emocional en una muestra que conmueve desde la primera mirada
La exposición del artista cordobés, que incluye 60 obras inspiradas en sus vivencias de los últimos 40 años, escenifica duelos, memorias y realidades sociales con una fuerza visual y emocional ineludible
Si las obras de Juan Manuel Belmonte se miraran al espejo, lo que reflejarían sería intensidad. Y si se observara su actitud desde lejos, su mensaje llegaría aún más allá: profundo, crudo, humano. Así se presenta “El recreo de los ausentes”, una de las series centrales de la exposición más personal del artista cordobés, que no solo invita a la contemplación, sino a la emoción. La muestra, compuesta por 60 piezas que emergen de su interior y de lo vivido en las últimas cuatro décadas, no deja a nadie indiferente. Entre sus obras destaca una escultura en resina acrílica que da forma al cuerpo de Julia, su amiga fallecida, convirtiendo el dolor en una pieza con mensaje social. También está Manolo, un vecino de la ciudad cuya historia —retratada con crudeza— abre una ventana a la realidad de las enfermedades mentales, una temática poco visible en el arte contemporáneo pero presente en la vida cotidiana. Belmonte no busca solo impactar visualmente. Su obra se siente. Va al compás de lo humano, de lo ausente, de lo que duele y persiste. Cada pieza es un fragmento de su historia, una memoria convertida en forma, una emoción plasmada en material. “El recreo de los ausentes” no es solo una serie: es una declaración de intenciones, un grito silencioso que invita a mirar más allá de la estética, hacia lo que late, lo que duele, lo que queda. La exposición, que ya ha comenzado a recorrer espacios culturales en Andalucía, promete ser una de las más conmovedoras del año, no solo por su técnica, sino por su alma. Como dice la propia locución que la acompaña: “un arte que va al compás, que se siente”. Y en ese compás, Belmonte no deja lugar a la indiferencia.