Muere Yayoi Kusama, una de las artistas japonesas más internacionales
Extravagante, con un pelo rojo muy característico y famosa por llenar de lunares todo tipo de instalaciones
Yayoi Kusama, una loca, menuda y maravillosa siempre tocada con su peluca escarlata. Una enferma que supo canalizar su salud mental convirtiéndola en miles, millones de lunares de colores. Niña maltratada, desde pequeña sufría alucinaciones, puntos y redes infinitas que intentaban devorarla, y decidió combatirlos con sus pinceles, pintando sus visiones neuróticas en patrones infinitos fiel a su filosofía de la repetición obsesiva. Una loca que lo perdió todo menos la razón. Ya famosa, ella misma se ingresó en un hospital psiquiátrico en Tokio donde vivió durante 5 años y donde un taxi la llevaba cada mañana a su estudio. Abandonó Japón para conquistar Nueva York que la acogió como un faro de provocación, influyó en artistas como Warhol o Lichtenstein que repitió en toda su obra sus puntos de colores. Sus exposiciones agotaban las entradas, inundó el Reina Sofía de Madrid con su magia y con un ejército de protuberancias de formas fálicas que representaban su fobia al sexo. Las calabazas, decía, eran su autorretrato. Formas humildes llenas de energía positiva.